La doctora en filosofía, artista y arteterapeuta Pat B. Allen, postula la
práctica del arte desde el espíritu, del autodescubrimiento, como un camino
espiritual, donde participa lo sagrado a través de la experiencia artística. Su
práctica se sustenta en el conocimiento de las teorías psicológicas y en el
desarrollo humano, gracias a la aplicación de terapias educacionales,
cognitivas o psicodinámicas, con resultados muy alentadores.
La autora,
como parte de su teoría, presenta la oportunidad de disolver el dualismo, y de convertirse en una sola persona, con una
sola personalidad, y para lograr esto plantea la idea de una unidad cósmica, ya
que la última gran meta de este sistema, es la de convertirse en uno solo con
el Universo. Planteando de esta manera el arte como un camino espiritual, un
ritual, que recuerda lo Divino, donde el arte es la forma en que unidos a las
creencias y prácticas guían la vida de las personas. También señala que el arte
es un vehículo que nos permite trascender el tiempo lineal, para viajar hacia
atrás y hacia adelante en la historia personal y transpersonal, en las
posibilidades de que no se realizaron y las que podría ser. Describe un
viaje hacia uno mismo, hacia el autodescubrimiento y el reencuentro con el alma
por el camino del arte y mediante la expresión artística.
La autora
orienta acerca de diversas técnicas y materiales de pintura y escultura. Pero
no importa el tipo de arte que se practique o su eventual «calidad» final; lo
relevante es el proceso de autoconocimiento, de autoexpresión, de conexión con
nuestro ser profundo, llámesele alma o espíritu. Y en este sentido, Pat B.
Allen, arteterapeuta experimentada, guía desde los primeros pasos (venciendo
obstáculos y resistencias) hacia la fuente creativa de nuestro ser. El hacer
Arte es a la vez una vía de conocimiento, una práctica sanadora y la manera más
eficiente de liberar nuestros recursos creativos.
La creatividad la plantea como un camino sagrado que
puede guiar nuestra vida y nos conectan más profundamente con la energía divina
del Universo y que nuestra imaginación es la facultad más importante que
poseemos. Puede ser nuestro mayor
recurso, o nuestro adversario más formidable. Es
a través de nuestra imaginación que podemos discernir las posibilidades y
opciones. Entendiendo la
imaginación como la voz más profunda del alma que se puede escuchar claramente
sólo a través del cultivo y la atención cuidadosa. Una relación con nuestra imaginación
es una relación con nuestro yo más profundo.
Pero además señala que la espiritualidad y la meditación son importantes
para alcanzar una gran concentración y conexión en el trabajo artístico.
Al hablar
del lugar del arte, menciona que es necesario un lugar específico para crear
obras, un lugar apropiado a elección del cliente, con música de su agrado,
imágenes que inspiren, pero debe ser un lugar apropiado, que transmita
inspiración y tranquilidad para “crear”.
Menciona
el caso de Janet, una mujer que después de estar al borde de la muerte, logra
recuperarse, pero con el sentimiento de necesitar una nutrición espiritual.
Para esto desarrolló como terapia una escultura que trabajó a lo largo de unos
meses, creando, fortificando y recubriendo su escultura para darle rigidez y
recibiendo mensajes intuitivos de lo debía hacer. Una vez terminado fue el símbolo
del esmerado trabajo. En este caso la idea principal de este ejemplo es
demostrar que el subconsciente nos pide a gritos “liberarle” la carga,
relajarnos un poco, pero lo hace de distintas maneras. El subconsciente refleja
en el consiente lo que necesita y lo que quiere, reflejado en el arte. Además de
reflejar nuestros sentimientos mas profundos, inclusive aquellos que no
reconocemos como nuestros, pero que gracias al poder del subconsciente podemos
sacar a la luz mediante la experiencia artística.
Allen
nos señala que saber lo que son nuestras creencias requiere enfrentarnos a
nosotros mismos, nuestros miedos y nuestra resistencia al cambio. Una vez que sabemos cuáles son
nuestras verdaderas creencias, podemos permitirnos evolucionar y cambiar.
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